Pax Dettoni Serrano | AUTONOMÍA EMOCIONAL
Pax Dettoni Serrano, autora y directora teatral, conferenciante, formadora y fundadora de Teatro de Conciencia. Educación emocional para desarrollar la inteligencia del corazón y construir una cultura de Paz.
Pax Dettoni Serrano, Teatro de conciencia, educación emocional, inteligencia del corazón, construcción de la paz, artes, desarrollo social, integración social, desarrollo humano, educación, teatro, gestión de las emociones, resolución de conflicto.
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AUTONOMÍA EMOCIONAL

A colación del último post, no podía dejar de dar la otra cara del aval emocional: la autonomía emocional.

 

La autonomía emocional es cuándo, obviamente, no necesitamos de avales emocionales, no necesitamos de otra voz ajena que nos dé “permiso” o garantía para sentir, pensar o actuar de la forma que lo hacemos.

 

Autonomía emocional y madurez van de la mano.  Las frutas maduran cuando caen de los árboles, las personas maduramos cuándo no necesitamos nutrir nuestras decisiones/sentires/ pensares con los “permisos”, “avales” de otras personas.  Es decir cuándo nos atrevemos a usar nuestra libertad.

 

Suena muy bonito, pero la realidad es que ese paso de soltar el árbol y experimentar la caída libre suele dar vértigo, o lo que es lo mismo miedo.  Porque la autonomía emocional va de la mano de la libertad, claro, pero demás de la  responsabilidad.  Y aunque son ambas palabras que hablan de conceptos bellos, son también palabras que hablan de conceptos incómodos.

¿Incómodos por qué? Porque no tenemos certezas.  De hecho, la comodidad podríamos relacionarla con el control: con las certezas.  Si nos observamos, quizás descubrimos que nos sentimos cómodxs cuando confiamos en las personas, porque las conocemos; o cuándo estamos en un lugar seguro, porque sabemos que no corremos ningún peligro; o cuándo sabemos que lo que va a suceder es previsible y no hay que estar alerta.  Es decir, generalmente nos sentimos cómodos cuándo controlamos; sabemos qué, quién, cómo, cuándo, dónde y cuánto (importante este último también).

Salir de la “zona de confort” de la que tanto se ha hablado es salir de esa zona que conozco y controlo, la zona que me da comodidad.  Y se habla en positivo de salir de esa zona, porque esa zona todo y que te da confort,  te atrapa y/o se come tu libertad.

La libertad es asumir responsablemente el riesgo.  La autonomía emocional nos invita a conquistar la libertad y con ella la responsabilidad de nuestros sentires, pensares, acciones  y por ende las consecuencias de ellos derivados.  Nos invita a hacernos cargo de nuestro mundo emocional, de nuestro mundo interno, de nuestra identidad y de la forma en la que nos manifestamos en el mundo exterior.  Nos invita a buscar el camino “correcto” desde nuestro propio criterio, desde nuestra decisión y con la humildad del aprendizaje que haremos en esa búsqueda y con esas experiencias. Además nos invita a la prudencia interna, a manejar los impulsos emocionales y a tener cada vez más en cuenta, otros factores que no seamos sólo nosotros mismos. 

¿Fácil? No, si no estaríamos llenos de modelos de personas emocionalmente autónomas (y no es el caso, fijaros en vuestro alrededor, las hay, pero no abundan – en cambio sí abundan las autónomas en el plano material-).  ¿Rápido? No, claro que no.  Es un proceso, igual que la manzana no cae inmediatamente del árbol cuándo su primera flor aparece.  Un proceso que requiere de luz y calor.  La luz  y el calor que nos da la paciencia, la aceptación, la generosidad y el amor para con nosotros mismos primero, y para con los demás después.

En este proceso, la gradualidad es importante; no es de golpe que dejamos de necesitar avales emocionales, sino poco a poco, a medida que perdemos el miedo a “cagarla” (disculpad la expresión pero es muy elocuente),  a medida que nos llenamos de valentía para descubrir nuestro propio camino aprendiendo de nuestros errores y, a medida que experimentamos nuestra naturaleza social/comunitaria/compasiva.

Ah! Y atención: el aval emocional no es lo mismo que una conversación de intercambio de pareceres con otra persona. Porque no estamos solxs, las otras personas también hacen sus procesos y sus caminares, podrán éstas compartirnos sus experiencias o sus visiones del mundo: escucharlas, valorarlas y reflexionar sobre sus pareceres puede sin duda enriquecernos y ayudarnos en nuestro caminar hacia ese destino llamado LIBERTAD.

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