Pax Dettoni Serrano | AVAL EMOCIONAL
Pax Dettoni Serrano, autora y directora teatral, conferenciante, formadora y fundadora de Teatro de Conciencia. Educación emocional para desarrollar la inteligencia del corazón y construir una cultura de Paz.
Pax Dettoni Serrano, Teatro de conciencia, educación emocional, inteligencia del corazón, construcción de la paz, artes, desarrollo social, integración social, desarrollo humano, educación, teatro, gestión de las emociones, resolución de conflicto.
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AVAL EMOCIONAL

AVAL EMOCIONAL

Sí, has leído bien: aval emocional.

 

¿Que cómo dos palabras tan opuestas creando una nueva? Pues sí, te prometo que tiene sentido. Te lo cuento.

 

Llamo aval emocional a la necesidad que tenemos (en especial las mujeres) a buscar en nuestro entorno quién nos garantice que lo que hemos  pensado, sentido, dicho y/o o hecho, así como lo que sentimos, pensamos, o queremos decir o hacer es “lo correcto”. 

Es decir, el aval emocional es el que nos da una persona de nuestro círculo (generalmente un/a amig/a, un familiar o incluso la pareja – sólo cuándo la problemática no le atañe directamente-) para que nos quedemos tranquilxs de que lo que pensamos, sentimos y/o hacemos está “bien”.  Nos sirve de garantía para nosotrxs mismxs, porque seguimos la lógica sumatoria: si somos 2 (el que nos avala y nosotrs mismxs) que pesamos igual, será que está bien, ¿no?

¿Te sientes identificada? Y digo identificada, porque ya he dicho que este aval emocional lo buscamos más las mujeres que los hombres.  Por ejemplo, te has enfadado con alguien, y has decidido marcharte y no seguir discutiendo, entonces es probable que llames por teléfono a algún avalador emocional de confianza y le expliques todos los detalles con la esperanza de que te diga “muy bien, claro, qué se habrá  pensado ese desgraciadx?”.  Entonces, al escuchar la garantía te quedas tranquila, porque tu avalador acabada de garantizar que has tomado la mejor decisión.

Es probable que sí te sientas identificada, pues es algo que hacemos con cierta frecuencia.  Explicamos nuestros pensares, sentires, y haceres buscando aceptación y comprensión entre las personas que nos quieren.  Efectivamente, como bien dice el biólogo y escritor Humberto Maturana, el ser humano necesita antes que nada, sentirse que forma parte del grupo; que es aceptado y amado.

Pero, a mi parecer la búsqueda de aval emocional denota algo más,  y eso lo corrobora que se dé más en mujeres que en hombres (sé que ya lo he repetido tres veces, pero de verdad, no es menor, si no observarlo a vuestro alrededor).  Lo que denota de más, es una falta de seguridad en lo que una piensa, siente y quiere/hace; como si no se tuviera el derecho a sentir, pensar o necesitar/hacer algo sin que alguien te diga que está “bien”:

  1. ¿A caso la propia voz interior que nos lleva a ese pensar, sentir o actuar no basta? (Cuando buscamos aval emocional creemos que no)
  2. ¿A caso no tenemos la libertad de pensar, sentir o actuar/necesitar de la forma que cada uno desde su individualidad decida? (cuando buscamos aval emocional creemos que no)
  3. ¿A caso no tenemos el derecho de equivocarnos y aprender de nuestros errores y también de las consecuencias de nuestros pensares, sentires o actuares/deseos/ necesidades? (cuando buscamos aval emocional creemos que no)
  4. ¿A caso no tenemos derecho a ser como somos? (cuando buscamos aval emocional creemos que no)

 

Necesitamos avales bancarios cuando necesitamos demostrar que seremos buenos pagadores, necesitamos avales emocionales para demostrarnos (en última instancia a nosotros mismos) que hemos hecho lo mejor porque somos “buenos”.  La pregunta clave es ¿Por qué  no vale nuestra propia palabra para ello?  Entiendo que los banqueros no se fíen ya de las palabras, pero uno mismo ante sí mismo, por qué no  nos fiamos de nuestro pensar, sentir o actuar…

En la respuesta a esta pregunta…. ¿podríamos encontrar quizás el miedo,  la desconfianza…. la falta de amor hacia unx mismx?

Y para acabar, quisiera compartir una frase que se refiere al genio Beethoven, y que he leído en estos últimos días:

“Su vida sentimental fue un misterio indescifrable. Para él, el amor no era voz ni palabra sino una melodía y el confidente de todas las horas fue el piano al cual él le confió sus penas y sus alegrías”[1]

¿Y si en lugar de avales emocionales, buscásemos como  hacía Beethoven, expresión artística para nuestros pensares, sentires y deseos/anhelos/necesidades/haceres? ¿Sería quizás nuestro mundo más bello?

[1]  Otoneurosis de Beethoven. Franz Conde Jahn. Edit. Científico-Médica, 1969

 

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