Pax Dettoni Serrano | EDUCAR EN LA PACIENCIA
Pax Dettoni Serrano, autora y directora teatral, conferenciante, formadora y fundadora de Teatro de Conciencia. Educación emocional para desarrollar la inteligencia del corazón y construir una cultura de Paz.
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EDUCAR EN LA PACIENCIA

“La paciencia todo lo alcanza” escribía en sus sabios versos Santa Teresa de Jesús.

 

Tal esperanzadora afirmación, ¿será cierta todavía? o ¿es la paciencia una virtud pasada de moda, de la que sólo hablan aquellos que han recibido una educación carca?

 

¿Por qué deberíamos creer que la paciencia todo lo alcanza si a nadie le gusta esperar?  ¿Por qué deberíamos educarnos y educar a nuestra infancia en una actitud pasiva que evita el impulso de lograr la recompensa en el corto plazo? ¿Por qué educar en una actitud que delante de lo que no da placer inmediato prefiere esperar, en lugar de dejarse llevar por el ansia de la queja y la rápida búsqueda de cualquier alternativa? ¿Qué sentido tendría educar en una actitud que confía en el paso del tiempo como estabilizador y portador de justas opciones?

Una sociedad fast como la nuestra, no puede pedir matrimonio a la paciencia, ¡por supuesto que no!

Una sociedad como la nuestra se lo ha pedido ya a la inmediatez, a la prisa; y de esa unión han proliferado muchos hijos, como lo son la incoherencia, la injusticia, la desigualdad, el capricho, la violencia, el egoísmo.  Y es que la prisa es muy golosa, pero no permite el tiempo para la reflexión, ni para que los ritmos (sean los que sean) se den en la calma que requieren, ni mucho menos para que los procesos (de cualquier tipo) tomen del espacio necesario para llevar a los resultados en ellos inherentes.

De hecho, es ella también nuestra aliada en la educación de los más pequeños, ¿Por qué debiéramos esperar con paciencia a que los niños hagan sus propios procesos? ¿Por qué debiéramos esperar en una actitud de acogida y acompañamiento cuándo sus comportamientos no satisfacen nuestras expectativas? ¿Por qué hacerlo si es mucho más sencillo dejarnos llevar por nuestro propio impulso de frustración y obligar a que se corrijan con castigos y gritos?  ¿Por qué suponer que detrás de esos comportamientos hay pasos de un proceso que si es correctamente dirigido dará otros resultados más positivos?

¡¡Qué barbaridad!! ¡Cómo hacer tal sandez!

¡Sólo los “locos” creerían que los seres humanos somos seres vivos sometidos a las leyes de los ritmos y los procesos, igual que lo están las plantas, las flores, o los animales! ¡Sólo los locos creen que el silencio, la no acción pueden ser tan elocuentes como el grito o la batalla!

¡Sólo los “cuerdos” saben que el ser humano todo lo puede, que el tiempo es una invención y que la tecnología logra lo que se propone de forma muy veloz! ¡Sólo los «cuerdos» creen que la inmediatez es siempre la mejor estrategia!

Y es ese paradigma “cuerdo” el que evita la paciencia, y es ese paradigma “cuerdo” el que también educa en el miedo, en la inseguridad, en la competitividad, en el orgullo y en la codicia.

No dudo en que prefiero la humildad de los “locos”.

Como no dudo que es muy positivo educar a los niñxs en la paciencia, y que para ello el primer paso empieza en nosotrxs los adultxs.  No sólo en el momento que hemos de tomar decisiones en relación a ellxs, sino en el día a día cuándo estamos tomando decisiones en relación a nosotrxs mismxs. Somos constantemente un modelo.

Y sí, la paciencia todo lo puede como decía la ilustre escritora; y lo es, a mi parecer, porque esconde un gran secreto:

Que todo, absolutamente todo, es cambiante. 

(Pero hay que tener el valor de esperar para comprobarlo: no hay paciencia sin coraje).

2 Comentarios
  • Axel

    29 junio 2017 at 23 h 34 min Responder

    Muy buen artículo y necesario. «La paciencia es la madre de la ciencia» no por casualidad. Abrazos

    • Pax Dettoni Serrano

      30 junio 2017 at 2 h 14 min Responder

      Gracias por tu comentario Axel, efectivamente no por casualidad la paciencia es la madre de la ciencia. Sin la capacidad de observar pacientemente los procesos sería difícil dar con las leyes que se esconden tras ellos…

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