Pax Dettoni Serrano | EMOCIÓN, EMOCIÓN… ¿QUÉ ME VIENES A CONTAR? (III) LA ENVIDIA SE PUEDE TRANSFORMAR EN A _ _ _ _ _ _ _ _ _
Pax Dettoni Serrano, autora y directora teatral, conferenciante, formadora y fundadora de Teatro de Conciencia. Educación emocional para desarrollar la inteligencia del corazón y construir una cultura de Paz.
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EMOCIÓN, EMOCIÓN… ¿QUÉ ME VIENES A CONTAR? (III) LA ENVIDIA SE PUEDE TRANSFORMAR EN A _ _ _ _ _ _ _ _ _

Para este tercer post dedicado al mensaje que nos traen estas emociones que podemos tender a reprimir por causarnos dolor, malestar y que tendemos a calificar de “malas” os propongo reflexionar antes de empezar a leer…. Una especie de “adivinanza”.

Hasta ahora hemos ido viendo que todas estas emociones que no nos gustan, traen consigo grandes mensajes acerca de nosotros: claves para que podamos seguir avanzando en nuestro crecimiento personal; y también hemos descubierto que todas ellas pueden aceptarse y transformarse. Por esa regla de tres, sucederá lo mismo con la envidia.

¿En qué crees que podemos transformarla cuándo la sentimos?

Pista: Empieza por la letra A (y le siguen 8 letras más)

(Advertencia: la envidia sana no existe…. Cuando la envidia es sana no se llama “sana” se llama A _ _ _ _ _ _ _ _ )

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Si ya lo has pensado puedes leer el post para corroborar si pensamos igual, si aún no se te ocurre la palabra puedes leerlo para descubrirla.

Nadie quiere sentir envidia, no sólo porque duele, sino porque es algo que nos quita todo alarde de “glamur espiritual”.  La envidia está muy mal vista, puede incluso ser usada para desvalorar a otros con expresiones del tipo “tiene envidia, el pobre”.   Sin embargo muy a nuestro pesar, es una emoción que sentimos más a menudo de lo que creemos y aunque no la reconozcamos ahí está.  Como todas, esconde en ella oportunidades que perdemos al no aceptarla ni escucharla.

Además, aún y reprimida ella se manifiesta igual, y lo suele hacer con la crítica o comentarios que desmejoran a otra persona o a sus logros.  Así que si queremos explorar cómo andamos de envidia, sólo tenemos que fijarnos con qué frecuencia hablamos mal de otros a sus espaldas o nos alegramos cuándo sabemos de sus fracasos o desventuras.

La envidia aparece al desear lo que otro tiene; si no la gestionamos, para calmarse suele necesitar el sufrimiento de aquél que posee lo que queremos. Por tanto, tiene una energía que tenderá a hacer daño a otras personas, así como a nosotros mismos,  es entonces saludable que aprendamos con humildad a reconocerla y con fortaleza la superemos.

Y… lo que se esconde tras ella es:     La admiración.

Sí, la admiración.  Fíjate que si deseamos algo que otra persona tiene, significa en última instancia que valoramos a esa persona que lo ha logrado.  Entonces podemos tomarla como modelo para seguir su mapa de ruta y acercarnos a aquello que deseamos.

Sin embargo, también podría ser que descubramos tras ella una señal que nos informa de que nos cuesta valorar lo que tenemos, tendiendo a desear aquello que no poseemos.  De ser así, estaríamos de nuevo, delante de una oportunidad para revisar nuestra autoestima y nuestro orden de valores. Es decir, empezar a admirarnos a nosotros mismos revalorando lo que somos, lo que tenemos y lo que hemos logrado.

¿Adivinaste?

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