Pax Dettoni Serrano | EDUCAR LAS EMOCIONES PARA CULTIVAR SENTIMIENTOS BELLOS
Pax Dettoni Serrano, autora y directora teatral, conferenciante, formadora y fundadora de Teatro de Conciencia. Educación emocional para desarrollar la inteligencia del corazón y construir una cultura de Paz.
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EDUCAR LAS EMOCIONES PARA CULTIVAR SENTIMIENTOS BELLOS

El 24, 25 y 26 de Mayo estuve participando en el I Congreso Estatal para la Convivencia Escolar organizado por el Ministerio de Educación en Sigüenza (Guadalajara).  Un lugar precioso para acoger una iniciativa tan necesaria en nuestra sociedad.

 

Si bien es cierto que en el Congreso estuvo presente la consciencia de que hay que tomar medidas para educar en la convivencia, ya que el abuso escolar habla de cuán descuidada ha estado esta labor en el último tiempo.  También es cierto que la educación emocional, o la educación en la empatía como fórmulas para lograr tal fin no se consideraron como líneas prioritarias.  Y no sólo eso, sino que debido a las desinformadas exposiciones de algunos ponentes, se confundió educación emocional con educación de los sentimientos.

Y por este motivo, -que debo confesar que me alteró-, me ha parecido acertado dedicar este primer post del blog que inauguro hoy para aclarar este malentendido, por si otros tuvieran la tentación de enredar tales conceptos que aún y siendo afines no son lo mismo.

Primero y muy importante, las emociones se educan, los sentimientos se cultivan. Si educáramos los sentimientos, estaríamos atentando contra lo más valioso que tenemos los seres humanos, que es nuestra libertad, ya que si educáramos los sentimientos estaríamos manipulando lo más íntimo.  Así que los sentimientos NO se educan, sino que los sentimientos se cultivan en libertad.  Cada uno decide qué sentimientos quiere cultivar en el seno de su corazón.  Pero no nos podemos olvidar que el fuego de los sentimientos nace primero de las chispas de las emociones, y ellas sí se pueden educar. Y sí se pueden educar porque son impulsos no elaborados.  Es nuestra opción educar esos impulsos para que se manifiesten siguiendo nuestra voluntad y no siguiendo su propia (y a veces dañina) impulsividad.

Por tanto, segundo y también muy importante, necesitaremos educar nuestras emociones en una determinada directriz si queremos cultivar sentimientos bellos como pueden ser la amistad, la generosidad, la gratitud, la compasión, la esperanza o la confianza.  Por tanto, educarnos para que emociones como la ira, la rabia, el miedo, la frustración o la angustia puedan ser identificadas, gestionadas de una forma creativa y no destructiva, e integradas de forma positiva en nuestro enfoque cotidiano (que esto hace la educación emocional) ayudará a sembrar esos sentimientos bellos en nuestro corazón. Como lo hará educarnos para la empatía, es decir educarnos en considerar el pensar y sentir de las otras personas.

Y tercero, para acabar a modo de síntesis, desarrollar la inteligencia emocional será necesario para cultivar sentimientos bellos, pero no sólo.  Es decir, necesitaremos también desarrollar (por supuesto si queremos y en la libertad que nos hace responsables) nuestra Inteligencia del Corazón, ya que ella es la encargada de dotar de bondad, belleza y verdad las directrices que usaremos para educar nuestras emociones.  Pues no todas las directrices llevarán al mismo destino.  Por ejemplo, si la directriz para educar las emociones es el materialismo, difícilmente cultivaremos sentimientos de generosidad, en cambio si la directriz es la bondad fácilmente la generosidad o la amistad podrán ser cosechadas en el jardín de nuestros sentimientos.  Así educar las emociones según la Inteligencia del Corazón nos dará como resultado el cultivo en libertad de sentimientos bellos en nuestro interior.  Y por expansión hará posible la convivencia armónica no sólo en las escuelas, sino en la sociedad ya que estaremos entre todos construyendo una Cultura de Paz.

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